EDUCANDO EN JUSTICIA IGUALITARIA

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“EDUCANDO EN JUSTICIA IGUALITARIA” es una idea educativa de alto impacto social, promovido por la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), que nace desde la justicia, para educar en la igualdad y frente a los estereotipos y roles de género, no solo a  jóvenes (de entre 9 y 18 años), familias y profesorado, sino también al propio personal formador (equipos judiciales), trabajando desde el aprendizaje transformativo de forma voluntaria y altruista. Un programa educativo pionero imprescindible para luchar contra la violencia de género desde su raíz: La Educación.

Agradecimientos especiales a las y los jóvenes que han participado altruistamente en la creación de este video: Estudiantes de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid); IES Juana de Pimentel de Arenas de San Pedro (Madrid) y el IES Cesar Manrique de Lanzarote.

UK-32

“EDUCATING IN EQUAL JUSTICE”  is an educational idea with high social impact, promoted by the Spanish Women Judges Association (AMJE). This born as a judiciary initiative to educate in equality and against gender stereotyping and roles. It aims to educate not only young people (between 9 and 18), but also their families and teachers, and the judicial teams involved in facilitating the educational program. All of them are contributing with their voluntary and altruistic work to the transformative learning of our communities in the area of equal justice. This much needed and pioneer educational program aims to help to eradicate domestic violence from its main root, the Education we receive.

Special thanks to all the young women and men contributing to the creation of this video: journalism students from the Universidad Rey Juan Carlos (Madrid); and students from IES Juana de Pimentel de Arenas de San Pedro (Madrid), and IES Cesar Manrique de Lanzarote.

JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.POR QUÉ Y PARA QUÉ

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Foto de Gustavo martin hernandez

Por Doña Lucía Avilés Palacios, Magistrada.

“La primera es tu premisa, la creencia firme e inflexible de la que partes. ¿Cuál es tu premisa? Tu premisa siempre debería ser: Yo importo. Importo igual. No “en caso de”. No “siempre y cuando”. Importo equitativamente. Punto”

(Del libro “Querida Ijeawele”de Chimamanda Ngozi Adiche)

La Igualdad corre el peligro de convertirse en lo que Paul Valéry llamaba “palabras loro”, es decir, palabras que pierden su sentido a fuerza de pronunciarlas solo para aparentar lo que significan. Palabras que se desgastan y terminan siendo “palabras vacías”. Solidaridad, felicidad, amor. Igualdad.

Hay una desigualdad por razón de género que se ha globalizado y ha globalizado la violencia frente a las mujeres y las niñas, que se une a otras formas de exclusión no sólo relacionadas con el género, sino también con la raza, la edad (menores y ancianos/as) la condición sexual o cualquier otra diversidad. Y esta manera de construir la realidad sin duda ha repercutido en la calidad de las democracias y, por ende, de las sociedades al estar enraizada en la más profunda convicción social. Un paso importante ha sido desde luego el reconocimiento de la igualdad, pero solo eso si bien es condición necesaria, no es suficiente hacia la igualdad real. No nos engañemos. La igualdad jurídica o formal es buena, pero la igualdad real es mejor. Mucho mejor.

Todas y todos estaremos de acuerdo en las dos herramientas básicas para lograr una sociedad igualitaria: la Educación como factor de crecimiento clave de una sociedad y la Justicia como factor de protección. Dos caminos complementarios y necesarios para una única meta: la defensa de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres y  menores, y especialmente los de las mujeres y menores frente al machismo.

Todas y todos estaremos de acuerdo en las dos herramientas básicas para lograr una sociedad igualitaria: la Educación como factor de crecimiento clave de una sociedad y la Justicia como factor de protección. Dos caminos complementarios y necesarios para una única meta: la defensa de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres y  menores, y especialmente los de las mujeres y menores frente al machismo.

El Derecho, como todos los vestigios del conocimiento humano (arte, ciencia, medicina, Historia, etc) se ha conformado mayoritaria e incluso exclusivamente por hombres. La inclusión de las mujeres en los ámbitos de conocimiento ha sido como objeto mismo de conocimiento, normalmente para dar cuenta de su condición de inferioridad y siempre teniendo como modelo de lo humano al hombre y a lo masculino. Las mujeres han quedado privadas tanto del proceso de creación de la norma, como de su aplicación e interpretación. Si las mujeres estaban excluidas de la vida política, tampoco podían participar en el poder legislativo lo que se traducía en que los intereses y los derechos de las mujeres eran sistemáticamente ignorados en las políticas públicas y en las normas.