A lo largo de toda la historia, el feminismo, como doctrina jurídica, teoría filosófica y movimiento social defensor de los Derechos Humanos, ha sido un impulsor fundamental de los avances más importantes de nuestra sociedad, desde la abolición de la esclavitud hasta la defensa del matrimonio igualitario, pasando por el reconocimiento de los derechos civiles, laborales y sociales, la protección de la infancia y el derecho a decidir y consentir expresamente sobre el propio cuerpo.
Las distintas olas feministas, pero también los valles, nos hablan de un movimiento universal, radicalmente humanista y de absoluta integración de todas las personas en un mundo más justo que garantice oportunidades para todos los seres humanos.
Nunca ha sido una evolución lineal, ni mucho menos fácil. La historia de la lucha de las mujeres está salpicada de avances y frenos, crisis y debates, cuestionamientos e intensos momentos de gozo que, sumados, nos han llevado a la construcción de una sociedad mejor.
A día de hoy, y tras años ricos en olas de avance, encaramos nuevas amenazas de retroceso, con movimientos que niegan nuestra historia y nuestro presente, pretendiendo que la desigualdad y la discriminación que seguimos padeciendo en España (15,74 % de brecha salarial, 31 % de brecha en pensiones, 80 % de las víctimas de violencia sexual) no existen o ya se han superado.
Especialmente preocupante es que el número de personas jóvenes que se consideran feministas ha bajado 12 puntos desde 2021, pasando del 50 % a un 38,4 %, y ello debe llevarnos a nuevas reflexiones y retos.
No es momento de lamentarse ni, mucho menos, de bajar los brazos. El mundo que el feminismo promete es el mejor de los posibles y el que le debemos a nuestros hijos e hijas, porque en él ganan los derechos, no los privilegios, que serán siempre de unos pocos.
Debemos seguir como hemos hecho siempre, transitando nuestras olas y valles, honrando el trabajo de las que nos precedieron y con la vista puesta en el futuro que nos pertenece.
Hoy, 8 de marzo, como siempre, recordemos que:
No se nace mujer, se llega a serlo.
Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo.
Lo personal es político.
Ni un paso atrás.
Yo sí te creo.
Ni una menos.
Yo también.
Solo sí es sí.
En Madrid, a 8 de marzo de 2026.