Lo primero es no hacer daño. Por una sociedad sana: NO a la violencia machista

Este año, marcado por la crisis sanitaria del COVID-19, que nos está afectando a todas y todos, la incidencia de la violencia de género sufrida por mujeres, niños y niñas se ha incrementado, especialmente durante los meses de encierro con sus agresores. El confinamiento ha conllevado una limitación de su capacidad de solicitar ayuda y atención, ha supuesto un aumento de la violencia psicológica y de la violencia ejercida a través de medios tecnológicos y redes sociales, y un mayor riesgo de sufrir violencia sexual, especialmente las niñas y niños.

Desde la ASOCIACIÓN DE MUJERES JUEZAS DE ESPAÑA queremos resaltar la prioridad del cuidado de quienes sufren la violencia machista, recordando las palabras extraídas del juramento hipocrático: “primum nil nocere” (lo primero es no hacer daño).

Por ello, emitimos el siguiente COMUNICADO:

1.- La educación de los niños y niñas es un pilar fundamental de nuestra sociedad. La educación “en” y “para” la igualdad entre mujeres y hombres, basada en el respeto y la no discriminación, creará una sociedad de personas libres, críticas y creativas con igualdad de derechos y oportunidades.

2.- Es preciso integrar la perspectiva de género en la actuación de los poderes públicos y las entidades privadas como mecanismo para acabar con la violencia de género. Para ello, es necesario comprender que la perspectiva de género es un mecanismo que permite identificar la discriminación y las asimetrías existentes hacia la mujer. Y constituye un mandato legal, avalado tanto dentro de nuestras fronteras (por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo), como por los organismos y convenios internacionales (CEDAW, Unión Europea y el Convenio de Estambul).

3.- La violencia de género es un problema de carácter público, que afecta

no solo a las personas que la sufren, sino a toda la sociedad, correspondiendo a los poderes públicos fomentar políticas para ponerle fin. Acabar con este tipo de violencia también es una responsabilidad individual de hombres y mujeres. Actuando conjuntamente podremos influir en el cambio hacia la igualdad (real), evitando conductas discriminatorias. Es necesario hacer frente a los estereotipos sexistas, compartir la responsabilidad en el cuidado de las personas, mejorar la cooperación y comunicación, así como una activa implicación en la solución pacífica y serena de los conflictos.

4.- La violencia contra las mujeres, como problema social que es, requiere la adopción de políticas globales debidamente dotadas, que garanticen que todas las Administraciones implicadas dispongan de la financiación y los medios necesarios para la recuperación integral de las víctimas.

5.- Es preciso trabajar para mejorar la prevención y la investigación, y fomentar la sensibilización y coordinación de todos los agentes implicados contra la violencia de género. Es esencial la formación especializada de todos los operadores que tratan con víctimas de violencia de género, a fin de garantizar su atención y protección con un trato respetuoso, profesional, individualizado y no discriminatorio. Según datos de la Macroencuesta de violencia contra la mujer 2019, sólo el 27% de las víctimas había buscado ayuda formal y el 84,2% de las mujeres asesinadas no habían interpuesto denuncia, lo que supone que todavía muchas mujeres sienten desconfianza hacia el sistema.

6.- Es prioritario proteger los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes que sufren la violencia machista, con el enfoque de infancia que les ponga en el centro de las medidas. En este año, los 41 asesinatos machistas, hasta la fecha, dejan a 23 huérfanos/as, y 3 niñas/os han sido asesinados por sus padres, con quienes convivían. Según datos de la Macroencuesta, 1.678.959 niños/as viven en hogares en los que la mujer está sufriendo algún tipo de violencia (física, sexual, control, emocional, económica o miedo) en la pareja.

7.- Es preciso seguir avanzando en normas de seguridad y mejora de derechos de mujeres, niñas y niños que sufren o han sufrido la violencia machista, destacando el Pacto de Estado contra la violencia de género, así como las medidas de sensibilización, prevención, protección y apoyo previstas en las futuras leyes de garantía de la libertad sexual y de protección integral de la infancia y la adolescencia contra la violencia.

8.- La difícil situación que atraviesa nuestro país no puede ser excusa para mermar los medios y recursos contra este tipo de violencia, que no entiende de enfermedades, tiempos, ni respeto, sino que sigue latente en nuestra sociedad y que requiere una respuesta del conjunto de la ciudadanía. Desde la AMJE incorporamos una visión feminista para avanzar contra la desigualdad con el firme compromiso con nuestros derechos humanos, cuidándolos, defendiéndolos y reivindicándolos. Reivindicar el feminismo es reivindicar la igualdad real entre hombres y mujeres, la libertad de todas las personas, que garantice una sociedad más justa, a la que llegaremos desde la colaboración y compromiso conjunto entre hombres, mujeres, niños y niñas.

Porque la violencia de género no es una lucha de sexos, sino una vulneración grave de los derechos humanos.

Porque lo primero es no hacer daño, la violencia de género no tiene cabida en una democracia sana.