POR UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL EQUILIBRADO

image_pdfimage_print

nuevo No announcement available or all announcement expired.

tribunal_constitucional

La representación equilibrada de hombres y mujeres en las altas jerarquías judiciales nacionales e internacionales, así como en los cargos u organismos internacionales de mayor responsabilidad sigue siendo , en el siglo XXI , una quimera.

La igualdad formal galopa tras una igualdad real inalcanzable.

El techo de cristal, sigue siendo infranqueable para ellas en casi todos los sectores económicos y, con mayor virulencia, en las cúpulas de todos los poderes, desde donde se toman las decisiones que mueven el mundo.

Hasta 2015, sólo el 17% de los principales Tribunales Internacionales estaban integrados por mujeres y en los Tribunales Regionales de Derechos Humanos sólo el 25% son magistradas.

Y los datos de representatividad femenina en los puestos de liderazgo de la justicia española no son más halagüeños: en la Carrera Judicial, nunca se ha conocido una presidenta del Tribunal Supremo. Sólo el 13% de las plazas del Alto Tribunal son ocupadas por mujeres. Una y sólo una, de las 17 presidencias de Tribunales Superiores de Justicia tiene nombre de mujer y tan solo 8 de las 50 presidencias de las Audiencias Provinciales de nuestro país son dirigidas por una magistrada. Todo ello en el seno de una Judicatura, en la que más de la mitad de las sentencias son rubricadas por unas juezas que nunca aparecen en la foto oficial de la justicia que cada año ilustra la apertura del año judicial.

Nuestro Tribunal Constitucional, paradójicamente, arroja unas cifras todavía más alejadas del equilibrio que debiera imperar en un órgano que representa la esencia de los cuatro valores constitucionales superiores, entre los que se incluye la igualdad. Desde 1980, 60 personas han ocupado la alta magistratura y sólo 5 han sido mujeres (el 8%). Dos de ellas han sido Vicepresidentas (Gloria Begué y Adela Asúa) y una Presidenta (Maria Emilia Casas).

En la propuesta que las Comunidades Autónomas hicieron al Senado en el año 2010, para nombrar los 4 magistrados/as de designación senatorial, se presentaron 22 nombres. Solo 4 de ellos eran de mujeres (18%). Solo se eligió a una de cuatro. Dentro del cuerpo técnico de “Letrados” del Tribunal Constitucional, las mujeres solo alcanzan el 36% en la actualidad (20 de 55). Ninguna mujer ha ocupado nunca la Secretaría General de la institución. Ninguna ha sido nunca jefa de servicio.

Se abre ahora, una nueva oportunidad en este Tribunal para avanzar hacia una representación equilibrada, como requisito de legitimidad democrática de este prestigioso órgano. El próximo 19 de diciembre de 2016 se acaba el plazo para que las Comunidades Autónomas propongan sus candidaturas en el proceso de renovación de 4 de sus integrantes, de nuevo en aquellos que corresponde nombrar al Senado. Es el turno para que los/as representantes de la política española, asuman sus responsabilidades y den cumplimiento a la exigencia de igualdad real, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14.1º y 4º de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en relación con el artículo 14 de la Constitución Española.

Reivindicamos una verdadera participación de las mujeres en todas las esferas sociales, políticas, culturales o judiciales.

El Tribunal Constitucional, debe ser un referente ejemplar de la pluralidad social, y especialmente en la aplicación real (no formal) del principio de igualdad , tanto en sus resoluciones, cómo en su composición paritaria de mujeres y hombres. La próxima renovación de las 4 plazas de este Tribunal Constitucional debe ser cubierto por mujeres.

Más mujeres, más Justicia.

5 de diciembre de 2016

1


nuevoENLACE AL FORMULARIO DE  LA CAMPAÑA DE RECOGIDA DE FIRMAS

 

https://goo.gl/forms/owXa1ubslVrhDtWh2

nuevo Prorrogado el plazo hasta el 13 de enero del 2017 para que las CCAA propongan sus candidaturas al Senado en el proceso de renovación parcial del TC.

DEBATE IGUALITARIO 16 DICIEMBRE 2016 EN LA UIC

image_pdfimage_print

Sin título-1

AMJE CONTRA EL MACHISMO JUDICIAL

image_pdfimage_print

IMG-20151120-WA0012

El machismo es una lacra que sigue afectando a nuestra sociedad de múltiples formas. Existe una violencia extrema que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo que, de forma más o menos consensuada, es objeto de repulsa y condena generalizada pero, junto a ello, despliega también su eficacia un machismo más sutil y ladino, que se encuentra instalado en nuestros comportamientos y concepciones del mundo y actúa como un combustible esencial para perpetuar la desigualdad.

De este machismo nadie está libre, ni personas ni instituciones, pues forma parte de una cultura y una educación que nos han inoculado durante siglos y que cuesta mucho sacudirse y superar.

También, por supuesto, la judicatura es víctima de los prejuicios en los que se funda el machismo, con el agravante de que quienes formamos parte de ella somos, precisamente, quienes tenemos la obligación de garantizar que tales discriminaciones no se produzcan y proteger a quienes son víctimas de ellas.

Estos días, hemos asistido a un lamentable espectáculo que evidencia el anclaje del machismo en la justicia. Se publicaron conversaciones privadas en las que se hacía referencia a las mujeres rumanas como a “putas”, entre otras alusiones despectivas por razón de origen. En Las conversaciones , que no han sido desmentidas, participaron algunos magistrados que juzgan diariamente delitos de trata de personas, prostitución o agresión sexual.

Estas actitudes constatan el machismo que impera en nuestra Administración de Justicia. Un machismo bidireccional que se proyecta hacia dentro, con la intolerable discriminación de las mujeres en el acceso a los altos cargos judiciales y, lo que es más grave, hacia fuera, llegando esos prejuicios a condicionar las decisiones que tomamos.

Una verdadera concepción igualitaria de la Sociedad y de la Justicia no se aprende sola, de hecho se opone a todo el sistema de creencias en el que se ha basado la humanidad durante siglos, y requiere por tanto de una formación específica y profunda en materia de género y desigualdad que debe abarcar toda la vida profesional del juez y la jueza. Desde el acceso a la Carrera Judicial y durante todo el desarrollo de su vida profesional la formación con perspectiva de género debe formar parte del bagaje necesario de todo miembro del Poder Judicial debiendo contar además como mérito específico para la promoción profesional.

Ello unido a la firmeza en la condena y proscripción de comportamientos de esta índole constituye la única vía posible para conseguir una Justicia Igualitaria, es decir una Justicia Justa.

ASOCIACIÓN DE MUJERES JUEZAS DE ESPAÑA

Madrid, a 9 de noviembre de 2016